¿YOGA DE GIMNASIO?


La popularidad cada vez más creciente del yoga como un camino de crecimiento, plenitud y salud, consolida en nuestro contexto el apreciable valor de este patrimonio intangible de la humanidad. Aunque nació oscuramente en el Tibet o la India, no pertenece a nadie en particular y sí pertenece a todos de forma universal.  


Esta popularidad ha hecho que los gimnasios integren la parte más externa de esta disciplina (el cascarón, por llamarlo de alguna forma) para atraer o conservar "clientes". Y esto es válido y legítimo, finalmente es un negocio que se adapta al cambio evidente de la demanda de su mercado.   

 

 

Pavanamuktasana (Cortesía Rosana Matazán)

 


No obstante, el yoga que te ofrecen en el gimnasio es una versión, poco profunda, que despoja a la práctica de su esencia transpersonal, trascendental, quedando como una rutina de ejercicios meramente físicos.  La estética exterior y la quema de calorías sustituyen a la estética interior, a la búsqueda del control mental y emocional, al entendimiento del flujo energético para desbloquear somatizaciones, a la posibilidad de crecer como persona y lograr la expansión de la conciencia. Definitivamente, enseñar yoga no es el dharma de un gimnasio. 


Un practicante disciplinado cambia su forma de vida para mejorarla, refinarse y realizar un trabajo interno cada vez más sutil. Para nosotros, y espero que muy pronto lo sea para ti, el yoga no es simplemente ejercicio para el cuerpo, sino un ejercicio para el alma, para el SER. 


Algunas veces, hemos escuchado  a personas comentar su preferencia por diversas actividades, como el spinning, pesas, aeróbicos, pilates, atletismo, etc. Y de hecho está bien, es válido encontrar en el deporte una alternativa de salud física y mejora estética (pues la mayoría de las personas que optan por este tipo de actividades están legítima y válidamente preocupadas por lucir físicamente atractivas, sumado a mejorar el funcionamiento de su organismo).  

 

 

Matsyasana

 


Sin embargo, todas estas actividades son totalmente diferentes al yoga y buscan metas disímiles. Desde nuestro punto de vista es como comparar un martillo con una brújula, o un reproductor MP3 básico con una palm top, para nuestros visitantes más contemporáneos.  


El yoga no puede ni debe ser comparado con actividades deportivas o pasatiempos de este tipo, y uno podría llegar a pensar lo contrario cuando o no lo conoce o es enseñado por un maestro con una pobre preparación integral (el aprendizaje en un gimnasio o un curso de un mes no es suficiente preparación para un maestro de yoga). El yoga es más afín con disciplinas y prácticas como el Chi Kung, Qi Gong, Falun Dafa, Tai Chi Chuan, meditación y en cierta forma incluso con la acupuntura (aunque esta última sea una especialidad médica, que también busca liberar bloqueos para que fluya mejor la energía vital), todas nacidas de la asimilación de principios análogos a los que han fundamentado al yoga por siglos.  


LA BELLEZA, ARMONÍA, PODER Y ENERGÍA, QUE BUSCAN LOS PRACTICANTES DE YOGA DISCIPLINADOS NO ESTÁ EN LO EVIDENTE. PERO PUEDE SENTIRSE.

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