TRABAJO INTERNO EN YOGA


Desde mi punto de vista, en la práctica del hatha yoga, el cuerpo físico es equivalente a la mesa de trabajo del carpintero, del herrero... del alquimista. En este sentido, en el yoga buscamos escaleras y puertas que conecten al existir físico, que cambia, se transforma y fluye, con el Ser, que está más allá de las anécdotas y problemas que vivimos cotidianamente. El Ser “es”, simplemente está ahí, permanece, es fuente. El fuir, que es el existir, nace de esa fuente, aunque no sepas de dónde viene (por ello la antigua pregunta ¿quién soy?), hasta ese momento en el que te das cuenta, es decir, hasta que tomas conciencia. El Ser es el que es. Y aunque no lo veas y no tengas aún la capacidad de sentirlo, ahí está, en el centro de tu existencia. Cuando te conectas conscientemente con tu Ser, se dice que estás en estado de centro, en estado de yoga. 
 

Urdhva Mukha Svanasana (Cortesía Paloma)

 

Siguiendo con esta línea, tu cuerpo es espacio y tiempo, y en ese espacio hay puertas que aparecen y desaparecen a través del tiempo; las ásanas son llaves para entrar por esas puertas, para reconectarte, reestructurarte a partir del Estado de Centro, para equilibrarte y en consecuencia ser feliz en toda la extensión de la palabra. No obstante, sin trabajo interior no se ven las puertas aunque estén ahí, frente a nosotros… o mejor dicho en nosotros mismos, en el territorio de tu existencia, según indican los antiguos mapas de sabios visionarios aún más antiguos que los mapas mismos. Pero esos mapas no dicen nada sin trabajo personal, son sólo bonitas ilustraciones en libros y páginas en Internet. ¿Cuál es la primera clave? Tranquilizar la mente y enfocarla en la experiencia de anclarse en el presente, aquí y ahora.  
 

¿Más claves? Ven a clase y avanza con paciencia. Debes saber que no cualquier maestro de yoga está capacitado para enseñar este nivel de experiencia.

 

 

© 2017 HATHA YOGA MEXICO

91574